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Misión, Carisma y espiritualidad Providencia

Mucha dulzura y caridad para los demás.

Notas de retiros de Madre Emilia Gamelin, “Marzo de 1846”, Colección  Providencia, p. 40.

La Misión de las Hermanas de la Providencia

La Mission des Sœurs de la Providence

«Dios nos ha llamado y unido como Hermanas de la Providencia en la Iglesia, para proclamar el misterio de su Providencia y el de Nuestra Señora de los Dolores a la sociedad de nuestro tiempo, por nuestra caridad compasiva y nuestra solidaridad creativa y profética con los pobres.»

Todo profeta da testimonio de la palabra de Dios; anuncia y denuncia. Somos profetas cuando expresamos nuestra solidaridad con las personas a quienes se ha negado la dignidad. También lo somos cuando denunciamos tales situaciones.

Como Hermanas de la Providencia, nos adaptamos a la realidad cambiante del mundo y encontramos respuestas creativas a las necesidades presentes. Pueden constatar la extensión de las necesidades y la variedad de nuestras respuestas consultando la rúbrica Obras y ministerios.

La Providencia

La Providence

Creemos que la Providencia es la presencia amorosa de Dios  que vela sobre el universo entero y permanece atenta a las necesidades de todos; que  actúa en nosotras y por medio de nosotras, lo que significa que nuestro desafío consiste en dar un rostro humano a la Providencia para dar testimonio del amor de Dios.

Para ser este rostro humano de Dios Providencia, nos comprometemos con compasión en una solidaridad profética con los pobres. Para las Hermanas de la Providencia, los pobres son quienes cuyas necesidades básicas no son satisfechas, las víctimas de la injusticia, los rechazados, los marginados y los sin voz.

Este compromiso nos exige ser creativas en el uso de los talentos que Dios nos ha dado, para que nuestras acciones sean recibidas como una expresión del amor de Dios que nos llama, a nosotras, las mujeres consagradas en la vida religiosa. Nos llama a la caridad y a una gran responsabilidad con la creación.

Como mujeres Providencia, estamos comprometidas en la sociedad como trabajadoras sociales, enfermeras, profesoras, directoras espirituales y activistas por la integridad de la creación, en los medios donde estamos llamadas a servir. Nosotras vamos ahí donde se encuentra la necesidad, con el deseo de que nuestras acciones traigan esperanza y sean signos de apertura hacia condiciones de vida más dignas.

El Carisma

Le Charisme

Cada persona nace con dones y talentos particulares. Estos nos modelan y nos permiten llevar a cabo una misión para servir a la sociedad y al bien común.

Las congregaciones religiosas «nacen» también con dones específicos que les son otorgados por el Espíritu Santo. En otras palabras, cada congregación tiene una energía espiritual distinta que la llama a servir a la humanidad para responder a alguna necesidad particular en la Iglesia y el mundo.

Por consiguiente, el carisma – del griego, kharisma, «don, gracia de origen divino» – es una manifestación del Espíritu Santo para el bien común (1 Cor 12,7).

El carisma de nuestra comunidad Providencia es la manifestación de los misterios de Dios Providente y de Nuestra Señora de los Dolores en la caridad compasiva y en la solidaridad creativa y profética con los pobres. Sobre la base de este carisma se ha construido la Misión de las Hermanas de la Providencia.

Cuando monseñor Bourget erigió la comunidad, especificó:

Qué el (Señor Jesús] le dé a todas corazones de madre para sus pobres y su carácter distintivo sea la compasión para todos los desafortunados.

Qué su alegría se multiplique, viendo que su familia, la gran familia de los pobres, también se multiplica. Qué para satisfacer las muchas necesidades el Señor les abra el tesoro de su Providencia[1].

[1] Extracto de «Mandement d’institution des Sœurs de la Charité de Montréal» dans Monseigneur Ignace Bourget et l’Œuvre de la Providence, por la Maison Mère Providence, 1910, páginas 62-63.