70 años de vida religiosa
Hermana Maud Mayrand,sp., última Hermana de la Providencia a misionar en el municipio regional del condado de Maskinongé, Québec, celebró recientemente su 70 aniversario de vida religiosa. Por lo tanto, el periódico local L’Écho de Maskinonge le dedicó el siguiente artículo, en el que hermana Maud hace el resumen de su vida:
«La penúltima de una familia de seis hijos, hna. Maud Mayrand nació en Montreal. Su padre, originario de Saint-Léon-le-Grand, llegó a la metrópoli en busca de trabajo y en compañía de su hermano, con quien fundó y administró un negocio durante varios años.
Hermana Maud recuerda que su familia era bastante religiosa. «Mi madre afirmaba que desde muy pequeña yo solía decir: “cuando crezca quiero ser una monja”», nos cuenta, riendo. Así fue como cumplió su sueño de infancia al entrar en la comunidad de las Hermanas de la Providencia, por la que muestra un gran afecto. Ingresó oficialmente a las Hermanas de la Providencia en Montreal a la edad de 20 años. Más tarde se trasladó al convento de las Hermanas de la Providencia de Sainte-Ursule para enseñar en la escuela local. Después de dos años dedicados a la enseñanza, fue transferida a Louiseville para ocupar un puesto de profesora. «En 1969, la escuela secundaria abrió aquí en Louiseville, y allí enseñé artes plásticas durante 25 años», recuerda.
Junto con otras 12 compañeras, hermana Maud dejó oficialmente el convento de las Hermanas de la Providencia de Sainte-Ursule en 1973 y fue trasladada al convento de Louiseville. Tras 70 maravillosos años como religiosa, ella es la última de este grupo que sigue con vida. «Por supuesto, puede que no muchas hayamos alcanzado los 70 años… pero hay algunas cuantas», afirma mientras sonríe con humildad.
Su distinguida trayectoria como religiosa fue realzada durante una celebración el fin de semana del 13 de abril. «He vivido feliz en la región durante todos estos años», dice hermana Maud Mayrand. Señala que ha sido testigo de muchos cambios en las esferas social, política y cultural, pero nunca se ha dejado impresionar por ellos. «Te acostumbras», dice, como muestra de una impresionante capacidad de adaptación.
La gran pasión de esta ciudadana de Louiseville es la enseñanza de las artes plásticas. «No es una materia como el francés o las matemáticas. Los niños se abren a la vida y se expresan. Es algo único», dice. Con 25 años de práctica en la enseñanza de las artes, hermana Maud ha sido testigo de hasta qué punto la creación permite que los jóvenes hagan espacio a su propia vulnerabilidad.
Después de la docencia
Después de sus años como profesora, Maud Mayrand trabajó como voluntaria en distintos proyectos en la parroquia de Saint-Antoine-de-Padoue de Louiseville. Durante varios años, estuvo a cargo del Fondo Gérard-Morin cuyo objetivo es ayudar a las personas más vulnerables. También sirvió mucho tiempo en las liturgias, participando sobre todo como lectora en diversas ceremonias.
Maud Mayrand también es miembro del Centre d’action benévole (asociación de benévolos) del condado en cuya administración ha participado desde hace varios años. En 2011, se unió a la junta directiva de las Dames de charité (damas de caridad) de Louiseville como secretaria, y en 2016, se convirtió en su vicepresidenta.
Su pasión por las artes plásticas la condujo hacia la restauración de estatuas. «Digamos que alguien tenga una Madonna deteriorada en su casa, entonces ella la puede pintar y confeccionar de nuevo, como lo solía estar antes”, dice Claire Larouche, presidenta de las Dames de charité de Louiseville, sobre el trabajo de hna. Maud.
Con esto, queda claro que la devoción de hermana Maud Mayrand por su comunidad, ha sido constante durante sus 70 años de vida religiosa.»
Judith McMurray
https://www.lechodemaskinonge.com/infolettre/70-ans-comme-religieuse/

